Sana la raíz del conflicto

Libérate de los patrones que limitan tu vida.

Estamos atrapados en relaciones insatisfactorias, trabajos agotadores y comportamientos autodestructivos debido a una serie de patrones que dirigen nuestra vida sin que nos demos cuenta. Estos patrones son como un disco rayado, repitiendo las mismas situaciones una y otra vez. Pero aquí está la clave: podemos romper este ciclo y retomar las riendas de nuestra vida. 

necesitamos ir más allá 

Necesitamos cambios transformacionales

Entendiendo plenamente qué es lo que nos está pasando.

¿Alguna vez has explorado el origen de tus conflictos emocionales alcanzando una comprensión profunda que te permita encontrar coherencia en tu forma de pensar, sentir y actuar, basada en tu pasado? ¿Has practicado la compasión hacia esas partes de ti que te duelen, buscando integrarlas en vez de rechazarlas? 

Probablemente no. 

¿Por qué?

Porque no apuntamos a la raíz del conflicto. No nos preguntamos ¿de dónde vienen estos patrones que me llevan a las mismas situaciones? ¿Por qué sigo eligiendo lo mismo y para qué (todo tiene un sentido)? ¿Y cómo puedo elegir algo diferente? 

En definitiva no nos aventuramos a explorar el lugar donde se encuentra el origen de todo; nuestra historia familiar y nuestra infancia. 

no hablo de teorías vacías

Sé de lo que hablo porque lo viví en carne propia.

Repetí una y otra vez los mismos dolores por años.

Mi nombre es Ignacio Urzúa, pero se me conoce como Ignacio Grez (apellido de mi padrastro).

Desde niño, mi pasado ha sido una montaña rusa de experiencias difíciles. La ausencia repentina de mi padre a los cuatro años y los secretos familiares me enseñaron duras lecciones sobre las relaciones. Intenté ignorar mi dolor, pero a los 18 años, los ataques de pánico de mi madre me llevaron a un nuevo nivel de bloqueo emocional. Sin embargo, su recuperación a través de la terapia transgeneracional me inspiró a buscar mi propia sanación.

Partí al igual que todos, esperando que el tiempo mejorara las cosas. 

Pero no pasó.

Las cosas sólo empeoraban y empeoraban camino a mis 21 años. Sentía que estaba atrapado en una rueda, en donde todo se derrumbaba de la noche a la mañana.

Tenía la creencia inconsciente de que quienes te quieren se van de un día para otro. Lo que se manifestó en mis relaciones con amigos, parejas, estudios incluso, trabajos. Todo se rompía y lo único que pensaba es que había algo mal en mí.

Afortunadamente, en mi búsqueda de sanación a través de diferentes métodos, me di cuenta de cuatro cosas importantes:

      1. El dolor no se evapora y, de hecho, retorna. Cada problema que enfrentamos en nuestro día a día, por pequeño que sea, está conectado a nuestro pasado. No vemos el mundo como es, sino como somos. Hay situaciones que, si bien pueden ser dolorosas para cualquier persona, a nosotros en particular nos desgarran el alma ¿por qué? Porque es un dolor que ya vivimos antes.

      2. Nuestra historia familiar no es inocua. El dolor que atravesaron nuestros padres es el dolor que, sin darse cuenta, nos transmiten. Y de hecho, el dolor que atravesaron nuestros abuelos es con el dolor que criaron a nuestros padres. Existe una inseparable relación entre los conflictos que experimentamos y nuestra familia, pero rara vez hacemos la conexión.

       3. Tenemos múltiples personalidades con las que debemos aprender a lidiar. A menudo pensamos que tenemos una única personalidad, pero esto es un engaño. Hay mañanas en las que nos sentimos preparados para conquistar el mundo, pero en la tarde sentimos que hemos fracasado toda nuestra vida. Al parecer, hay distintas partes de nosotros con las que debemos lidiar, es casi como si tuviéramos una familia en nuestra cabeza, con distintos integrantes; algunos más funcionales, otros más caóticos, pero en fin, parte de la familia.

    4. Sanar es recuperar la conexión con nuestra autenticidad. Sanar es entender que todo tiene una coherencia en nuestro interior, no hay nada raro o malo en nosotros. El problema es que nos desconectamos de nosotros mismos por una “buena razón”: querer agradar a otros. Pero solo la autenticidad, el escucharnos a nosotros mismos, nos dirige a la vida que queremos; de lo contrario, solo seguimos reproduciendo lo que otros esperan de nosotros.
 
Necesitamos confrontar nuestros viejos fantasmas del pasado, no con el fin de erradicarlos, sino con el fin de estar en paz con ellos. Porque queramos o no, son parte de nosotros y como bien es sabido, no se puede sanar el dolor que no nos permitimos sentir. 

Esto es lo que haremos

iremos directo al grano

Trabajando distintas áreas en cada sesión

Realizaremos un trabajo de niño interno en el que vamos a descubrir la inseparable relación que existe entre tus conflictos cotidianos y tu infancia.

Exploraremos tus relaciones de pareja e identificaremos el patrón que se repite y que te impide lograr plenitud en tus vínculos.

Exploraremos cómo los conflictos familiares se han reflejado en tu vida diaria.

Ahondaremos en las lealtades familiares para acompañarte a romper con la repetición de tu historia familiar y a evitar la transmisión de conflictos a las siguientes generaciones.

Realizaremos un trabajo de ego, en el que cuestionaremos el diálogo interno que se repite en tu mente cada vez que experimentas estrés, y analizaremos qué nuevas herramientas podemos integrar.

Haremos un trabajo de sombra para encontrar la forma de reconciliarte con aquellas partes de ti con las que aún estás en conflicto.

Buscaremos una salida al laberinto, y para esto nos enfocaremos en cambiar la percepción de tu propia historia a una que te potencie, en lugar de limitarte. Lo que da paso a las grandes transformaciones.

Nos centraremos en todo este proceso en restaurar la conexión con tu sabiduría interna, con tu esencia, para que puedas volver a escucharte a ti mismo en vez de continuar reproduciendo los mismos viejos patrones.

En resumidas cuentas haremos un viaje hacia la autenticidad y la libertad de elegir la vida que queremos, en vez de continuar repitiendo historias de alguien más.

Vamos a la raíz del conflicto

Agenda tu sesión aquí

Cada sesión tiene un valor de 45.000 / 60USD, dura 50 minutos y se realiza online vía Google Meet. La frecuencia puede ser semanal, quincenal, o incluso puedes optar por una única sesión para ver si resuena contigo. Aunque se empiezan a observar resultados desde la primera sesión, para obtener resultados más profundos y duraderos, recomiendo completar el proceso de 8 sesiones. No se requiere información previa para el proceso.

No es terapia psicológica, es una alternativa o complemento.

No reemplaza ni busca reemplazar tratamientos psiquiátricos. 

No se abordan trastornos psicopatológicos.

Se requiere ser mayor de 18 años.